Este dibujito me quedó medio bajón, por los colores. Pero bueno, así se veía hoy la calle.Me imaginé a una gotita de lluvia preparándose para caer. Lo que tiene en la espaldas es el paracaídas... así que nadie se preocupe por cómo llega al suelo.
Es un cliché ponerse hablar de la mujer moderna y todas las cosas que tiene en la cabeza, pero así y todo no deja de ser cierto. Yo imagino mi cabeza como un malabarista que maneja varias pelotas. Este malabarista sólo puede manejar una cantidad limitada de pelotas. Si le das más, se le caen. Pero en la vida las pelotas son siempre muchas más que las que puede manejar el malabarista. Por ende, siempre hay pelotas en el piso.
El viernes a la nochecita anduve caminando por el centro, en Av. Corrientes. Corría una brisa primaveral y, mientras las luces se encendían, me dediqué a observar a la gente.
Parece que los "pilot" están viniendo fallados así que no se consiguen. Por eso decidimos probar con unos marcadores artísticos "Faber-Castell PITT artist pen" a ver qué onda.
Empezó siendo un nene amenazador, medio enojado, después le agregué las flores y el corazón. De ahí vino la frase, como marcando el contraste entre lo amenazador y lo romántico. Pero al final le puse la sonrisa y la frase terminó siendo una obviedad.